viernes, 7 de diciembre de 2012

TORMENTO CEREBRAL


Empezamos la cuenta regresiva como se inicio en una ocasión en el fanzine que estas leyendo, con la novedad en ese tiempo de que los tiempos ya se acaban para el dia 21 de Diciembre a lo cual ya estamos próximos a ver si es verdad lo que predijeron los mayas de que SE ACABA EL MUNDO o pasa simplemente de una etapa a otra por lo de un nuevo Presidente y un nuevo año por lo mientras te pongo lo que encontré en las redes acerca de este acontecimiento.

 La NASA anuncia que una tempestad solar puede causar un desastre en el 2012
Un reciente informe (un dossier de 145 páginas) realizado para la NASA y la ESA a través de la Academia Nacional de Ciencias de EE.UU. corrobora las apocalípticas predicciones para el año 2012. El informe dice que se espera para el 2012 una tormenta solar que dará al traste con todos los sistemas vivos en la Tierra.

El principio del fin?.
Como dijeran los ángeles del infierno en su famosa canción “es el principio del fin, sangre en la tierra, fuego en el cielo…” y esto es de acuerdo a lo que predijeron los mayas en su ya famoso, a nivel mundial, calendario y hace poco con lo que la NASA anuncio sobre una tempestad solar que podría causar un desastre en el 2012 corroborando las apocalípticas predicciones donde aseguraba que una tormenta solar daría al traste con todo lo conocido en este mundo pues tiene a varios, que no a todos, sobre el fin del mundo (y de mis deudas con Elektra, coppel, famsa, etc.) pero ahora recientemente informan estos mismos gringos (salvadores del mundo en las películas y en su economía ¿Quién los va a salvar?) Que el mundo no se va a acabar con el fin del calendario Maya según un Doctor de la NASA de nombre David Morrison él dijo que esto del fin es solamente comercial ya que varios libros y películas intentan lucrar con esta fecha. La culpa la tiene un ufólogo Ruso de nombre Zecharia Sitchin quien escribió una novela acerca de los sumerios quienes hablaban de un planeta llamado Nibiri que orbitaría el sol cada 3,600 años, supuestamente este chocaría con la tierra en el 2003 provocando el colapso final y como no paso nada pues ahora es el 21 de Diciembre del 2012 que coincide con el calendario Maya (a ver que fecha sacan después para otra película). Mejor se deberían de poner de acuerdo para cuando ayudar a los pobres de Latinoamérica, para detener la contaminación mundial o terminar con los narcos que eso si está de moda en nuestro país, en fin seguiremos viviendo en este mundo/país saliendo a flote son los salarios de mier… y para corretear la chuleta diario; o tú que opinas. Mientras tranquilo no va a pasar nada de lo que no podamos contar al otro día, por lo tanto festejemos un aniversario mas del fanzine utopía.




Porque nos gusta que nos asusten (Salvador García).
Es irónico tener una plática racional sobre el miedo, algo irracional que provoca gritos, desesperación y pérdida del control. Este sentimiento hace que te comportes de manera completamente diferente a como lo haces cotidianamente, que vayas contra tus sentidos y tomar medidas extremas.
No lo niegues, te encanta esa sensación de adrenalina recorriéndote y el minúsculo sobresalto de milisegundos en los que el corazón se detiene, tus ojos se abren, la garganta se cierra y cada vello en tu cuerpo se pone de punta. Ese instante en el que estás tan alerta, que tus sentidos funcionan de modo excepcional. Todo eso que significa estar vivo.

“Cuando ves en el cine de terror caer mil navajas es tan terrorífico como ver una serpiente” son las palabras de Joseph LeDoux, profesor de neurociencia y psicología en el Centro de Neurociencia del Miedo y la Ansiedad en la ciudad de Nueva York. “El miedo es la respuesta al estímulo. El sentimiento de vacío en tu estómago, tu corazón acelerado, el sudor en la palma de las manos, los nervios –es tu cerebro respondiendo de una forma pre-programada a una amenaza muy específica,” concluye.

El miedo nos acompaña desde el nacimiento; la evolución se encargó de programarlo en nuestra memoria colectiva, todos lo sentimos, reaccionamos a él de formas similares y aunque algunos lo esconden mejor que otros, las razones para que se presente pueden ser distintas. Algunos pueden quedarse inmóviles al ver una cinta de terror en la sala de cine, otros podemos estar aterrados en el camino al auto mientras caminamos por la oscuridad.
Esta emoción también se puede aprender de los hermanos, los padres y hasta de la gente con la que te encuentras, pues tiene una particularidad: es contagioso. Estar rodeado de personas que tienen miedo puede provocar que también lo sientas.
Puedes preguntarle a un grupo de amigos qué les provoca miedo; seguramente al hacer el recuento al final de la plática tendrás una lista muy variada. Habrá puntos comunes como la muerte o el secuestro; el resto puede abarcar cosas que van de lo ridículo hasta lo perfectamente común.
Las investigaciones coinciden en lo siguiente: cuando ves una película de terror o juegas un título como Silent Hill, la información viaja de tus ojos a una parte del cerebro que se llama amígdala, una maraña de nervios en forma de almendra muy importante a la hora de procesar emociones, como el placer o el amor.



 

Decir palabrotas ayuda a calmar el dolor intenso

 (www.neomundo.com.ar)- El hábito de decir palabrotas frente a un dolor intenso tiene su razón de ser, y esa es proveer un alivio efectivo y de corto plazo al dolor. Los psicólogos Richard Stephens y Claudia Umland de la Universidad de Keele (Reino Unido) observaron en una investigación que esta ventaja de decir palabrotas solo funciona si no se exagera. Es decir, una persona que habla indebidamente muchas veces por día no recibirá el alivio buscado cuando insulta frente al dolor.
"Decir palabrotas es una forma muy emotiva del lenguaje y nuestra investigación sugiere que usarla demasiado diluye este efecto emocional", explican los especialistas, que dieron a conocer sus conclusiones en la publicación médica The Journal of Pain.
Los expertos ya habían mencionado en una investigación que si los voluntarios de un estudio sobre dolor decían muchas palabrotas juntas aguantaban más tiempo en agua helada que los que emitían solamente palabras neutrales. En esta nueva investigación, Stephens y Umland tuvieron en cuenta la influencia de los hábitos en la eficacia de este método para aliviar el dolor.
Y encontraron que los participantes insultaban a razón 60 palabrotas por día, no lograban aguantar más tiempo en agua si expresaban insultos en vez de términos neutrales. Pero, por el contrario, las personas que por lo general usan pocas palabrotas en su vida normal y diaria, lograban permanecer el doble de tiempo en agua congelada si en ese momento vociferaban un insulto tras otro.
Los especialistas creen que este efecto ocurre porque las palabrotas generan una respuesta emocional de ira o agresión que, a su vez, produce un efecto analgésico natural gracias a la liberación de adrenalina. Sin embargo, las personas que dicen malas palabras todo el tiempo se habitúan a este lenguaje y, por lo tanto, la respuesta emocional se vuelve más débil con el tiempo.
"En el contexto del dolor, decir palabrotas parece ser una forma simple de autocontrol emocional", afirma Stephens. Para el especialista, usar este tipo de lenguaje puede ser una alternativa a los analgésicos en situaciones donde conseguir este tipo de fármacos se hace muy difícil

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