martes, 24 de junio de 2014

ESCENA NACIONAL

 PANDEMONIUM (THRASH METAL, AZCAPOTZALCO, MEXICO)
Los miembros son
 Hector Castillo (Guitarra)
Jorge castillo (Guitarra)
Carlos castillo (Bateria)
Rodrigo Corona (Bajo/Vocal)
Apasionados por la musica.
Apoyados por el Colectivo Artesanal Mexicano Kosmo Calyptik.
Los guitarristas de la banda son hermanos y el baterista es su primo es un banda "Familiar" La banda inicio entre los guitarros y el baterista ellos lo hacian solo por gusto y no por el din de formar una banda después llegaron varios vocalistas los cuales formaron parte de la banda en cierto momento, el vocalista actual fue el primero en estar en la banda en cuando dejo de ser el primer vocalista comenzó a tocar el bajo tras el paso del tiempo se fueron los demas vocalistas y este se volvió en bajista y vocal desde entonces la banda esta formada por estos cuatro integrantes.
                                         
En la trayectoria de la banda, se han presentado con bandas grandes como Interpuesto, Cydonia, Koltdown, Insertion loss, eternity of night entre otras.
nos atrae mucho lo oculto, esos temas que no muchos se atreven a tomar, de ahi mismo se crea nuestra inspiración.

ESCUCHALOS EN 

                                                           DESDE LA OSCURIDAD
+ CÉFIRO +
ISMAEL STEFAN PATIÑO (El poeta de la oscuridad)
Cada ocaso en la eternidad se desvanece en el manto del devenir, como la claridad en la espesura de la bruma, abjurando de Dios he renunciado a su fe, fuera de su gracia he huido de la luz con alas llameantes de angel caido, me he levantado de entre los no vivos, al abrigo de la obscuridad existiendo como una mentira, cada dia como una dolorosa herida, he atravezado los oceanos del tiempo, he caminado a la sombra de la muerte bajo el halo de la luna, he viejado por el el desierto del espiritu, soy la palabra muda y la lagrima que sangra en el olvido de nuestra estirpe maldita, soy un sueño sin vida que ahora ha sembrando sus pesadillas en su propio estigma, bajo el arbol de vedados frutos al acecho, mas esta noche estoy parado entre la calle de mi soledad al pie de tu balcon, al pie del precipicio donde yace el olvido, al borde del amor omitido, entre la penubra no reconozco nada mas que tus latidos, cuando como un adios sin fin tus palabras se han resbalado de mis oidos, oh deseo tanto sentirte y sin embargo no puedo tocarte, pues tu fuiste la primera, si tu fuiste la última a la que abrí mi corazón. Ahora pareces estar tan lejos para decir regresa y quédate conmigo, por favor para que te pida llamame con tu voz, la voz de mi amor, asi sueño que pronto volveras, sueño que deja en mi ser la ardiente sed de una felicidad hasta ahora desconocida el cual pernocataba en el abismo de la conciencia perdida, llevandome a beber nuevamente de tu alma prohibida, justo al refugiarnos de la tormenta que se avecina, a la estrechez de nuestro abrazo en una breve esquina, llevandome a susurrar como el viento en las copas de los arboles, cual sonido de desolación el secreto de mi sepulcro, en un silencioso murmullo que traera a tu oido lo que aun no te he dicho, lo que aun no te he escrito, mi lugubre agonia, de mi corazòn la ultima sinfonía, mi mejor poesia tu apreciada compañía, como sutil canto de hadas por las místicas runas revelado, ruego lo sepas entender al estar a mi lado, y mientras las tinieblas caen languidamente sobre nosotros, y cubres mi vacio con tus brazos te pido, abraza esta vida y sostén mi corazon pues lo dejo aqui en ti, y con el ùltimo soplo del espirìtu pongo este beso, el mas profundo en la fria brisa aliento del mas alla quièn lo hara llegar en la distancia solo a tus labios cual delicada caricia. Asì bella musa de mis rezos, blanca como estatua de sal, nuestras almas en cada pensamiento han intercambiado sus reflejos, crepúsculo tras crepusculo han cruzado el portal, han atravezado el humeante espejo de los sueños, y caminando mi tiempo veloz hacia el dia el espejo se ha roto dejandonos del otro lado, en la profundidad onirica del negro palacio de los ocultos anhelos el cual desde simempre velaba, bajo el brillo nocturno que fraguan las estrellas lejanas, he besado tu corazon, he traído mi cuerpo al flujode la vida, he dejado atras el funebre rio de la estigia, he incinerado mis pecados, en sus fauces he esparcido sus cenizas, he venido pues solo por ti mi vida, pues me era tan triste que mi melancolía te reconosciera como mi ilusion mas bella, mas incluso de lo que el mundo pudiera entender, mas de lo que nos han hecho creer, mas de lo que los mortales pueden conocer, hoy te he de encontrar con los brazos abiertos de par en par en el bermellon altar, seras la compania de mi incolume soledad, en medio del lobrego bosque abandonaras la iniquidad, pues como yo todo lo veras pero entonces aun me amaras? ...de ser asi la eternidad conocerás, miraras el frio fulgor de la verdad y sentiras en ti la bendicion que los otros llaman maldad.

 TORMENTO CEREBRAL
Elizabeth “Madame” Bathory, la condesa sangrienta.
 -1560-1624-

 Los hechos y personajes de las leyendas populares son, en ocasiones, detalles distorsionados de sucesos reales, la obra de campesinos simples. Sin embargo la historia muestra qué pálidos resultan los relatos de vampiros si echamos una mirada sobre la vida de Elizabeth Bathory, la condesa sangrienta.

 La Infancia de Elizabeth Bathory.

 Gabrielle Erzsebet Bathory-Nadasdy; más conocida como Madame Bathory es una de las figuras más tenebrosas y enigmáticas de la historia. Nace nada menos que en Transilvania, en 1560, en el seno de una de las más poderosas y ricas familias del país. Entre sus parientes había un cardenal, y un príncipe de Transilvania. Su primo, el conde Thurzo fue primer ministro de Hungría, y hasta el rey Esteban de Polonia se contaba entre sus familiares. Pero entre la religión y los asuntos de estado, la familia tenía otros intereses; un tío era hechicero, una tía lesbiana; y un hermano célebre por sus conquistas amorosas, las cuales lograba a menudo a través de la fuerza.

 Se dice que a los 4 o 5 años de edad la pequeña Elizabeth Bathory sufrió de violentos temblores y convulsiones. A los once años fue prometida al conde Ferencz Nadasdy, y enviada a pasar unas temporadas con su nueva familia. A los trece queda embarazada de un sirviente. El muchacho fue castrado y lanzado a los perros, y Elizabeth fue enviada a un remoto castillo familiar para que pariera. Se hizo desaparecer al bebé.

 El inicio del horror.

 A diferencia de la mayoría de la gente de su tiempo, Elizabeth Bathory poseía una inteligencia notable; hablaba perfectamente el húngaro, el latín y el alemán. Su cultura era extensa y sus modales impecables. Se piensa que ya en esa época el marido y la familia de Elizabeth conocían sus inclinaciones sádicas, pero estas actitudes no eran extrañas en la aristocracia, por lo que nadie consideró el asunto como relevante.

 El 8 de mayo de 1575, a los 15 años se casa con el conde, quien tenía 26. Se mudaron al majestuoso castillo Csejthe en la región de Nyira, en el noroeste de Hungría. La pareja se veía en raras ocasiones debido a las actividades guerreras de Ferencz, conocido como el "guerrero negro". Diez años pasaron hasta que Elizabeth tuvo a su primera hija, Ana; luego vinieron Úrsula y Katherina, y finalmente su único hijo varón, Pàl. El 4 de enero de 1604 muere su marido, dejándola viuda a los 44 años. Cómo primera medida la condesa despide a su odiada suegra del castillo, y encierra en los sótanos a las protegidas de la anciana.

 Durante su matrimonio, Elizabeth Bathory había trabado amistad con un sirviente, un tal Thorko, quien la inició en las prácticas de la nigromancia.

 Ayudada por el sirviente y por su vieja niñera, Ilona Joo, Elizabeth Bathory comenzó a torturar a algunas criadas del castillo. Luego se agregaron otros cómplices: Johannes Ujvary, y dos brujas llamadas Dorotea Szentes y Dárvula.

 Por esa época comienzan los rumores en los pueblos cercanos de que algo siniestro ocurría en el castillo. Espíritus sencillos hablaban de magia negra y oscuros rituales; otros, menos exaltados, meneaban la cabeza y afirmaban que la extraña obsesión de la condesa por su belleza era un simple acto de vanidad.

 Bautismo de sangre.

 Cierto día, una de sus criadas le tiró de los cabellos accidentalmente mientras la peinaba. Elizabeth Bathory la abofeteó fuerte, tan fuerte que se salpicó la mano con la sangre de la muchacha. De inmediato, Elizabeth sintió que su piel en esa zona obtenía la frescura de su joven criada. Allí despertó el monstruo. Inmediatamente llamó a Johannes y a Thorko; desnudaron a la muchacha, le cortaron la garganta pronunciando diabólicas letanías y la desangraron en una tina. Ese día Elizabeth se dio su primer baño en sangre humana.

 Entre 1604 y 1610, los oscuros agentes de Elizabeth se dedicaron a proveerle de mujeres entre 9 y 16 años para sus sangrientos rituales. En un intento desesperado por mantener las apariencias, la condesa convenció al pastor local para que a las desafortunadas se les diese funerales y entierros respetables. Cuando la cifra de muertes creció alarmantemente, el párroco comenzó a manifestar sus dudas. Elizabeth tuvo que empezar a enterrar a sus víctimas en los jardines del castillo al amparo de la noche. Algunos dicen que fue el párroco quien la denunció oficialmente ante el rey Matías a través de la curia clerical.

 Las torturas.

 En aquella época, la condesa tomó la costumbre de quemar los genitales de las sirvientas con velas, carbones y hierros al rojo por pura y demencial diversión. También generalizó su práctica de beber sangre directamente mediante mordiscos en las mejillas, los hombros y los senos. Azotaba a las desafortunadas y no en la espalda, como era la costumbre, sino en los pechos; de esta manera podía ver los rostros aterrorizados y presos del dolor. En su obsesión creía que la sangre la mantendría siempre bella.

 Según el testimonio de un testigo que acompañó al conde Thurzó al castillo de Madame Bathory, lo primero que vieron fue una joven en el cepo del patio, en un estado que lindaba con la muerte debido a los golpes que le habían fracturado los huesos de la cadera. En el interior del castillo encontraron a una muchacha desangrada en el salón; y otra que agonizaba con su cuerpo agujereado. En las mazmorras descubrieron a una docena de jóvenes más, algunas de las cuales habían sido cortadas y perforadas.

 Se exhumaron cincuenta cuerpos. Todo el castillo estaba cubierto de manchas de sangre seca; cada corredor, cada salón, despedía el fétido hedor de la muerte y la putrefacción. Por el diario de Elizabeth, quien con metódica crueldad anotaba cada una de sus diversiones, sabemos que el número de sus víctimas es de al menos 612 personas.

 Las torturas eran acompañadas de violentas orgías, los gritos de dolor se mezclaban con el paroxismo erótico de la condesa y sus agentes. Bebían la sangre mientras todavía manaba tibia de las heridas de las jóvenes.

 En 1609, por falta de criadas en la zona a causa de semejante masacre, Elizabeth cometió el error que eventualmente acabaría con ella: comenzó a tomar niñas de buena familia con el pretexto de educarlas. La última víctima conocida fue una niña de 12 años llamada Pola, y su asesinato fue particularmente cruel, incluso hablando de la Condesa Sangrienta. Se desvistió a la joven y la encerraron en una especie de jaula.

 Esta particular jaula estaba construida en forma de esfera, demasiada estrecha para sentarse y muy baja para estar de pie. En el interior estaba cubierta de hojas de un pulgar de largo; y sobre esta macabra celda Elizabeth y sus secuaces realizaron una interminable orgía, sacudiendo la jaula y provocando la tortuosa muerte de la muchacha debido a los profundos cortes.

 En 1612 se inició el proceso, Elizabeth se amparó en sus derechos nobiliarios. Quienes sí comparecieron ante la ley, por la fuerza, fueron los siniestros colaboradores. El juicio se centró en las muertes de las jóvenes aristocráticas. Las jóvenes pobres carecían de importancia.

 Salvo las brujas, todos los compañeros de Elizabeth fueron torturados y quemados en la hoguera. Katarina Beneczky, que con catorce años era la más joven de las ayudantes de la condesa, salvó su vida a expreso pedido de una de las sobrevivientes. A las hechiceras extrañamente sólo se les arrancó las uñas, por haberlas empapado en sangre cristiana.

 La Condesa Sangrienta nunca fue declarada culpable, aunque si se la encerró en el castillo. El cuarto que le servía de prisión fue tapiado con ladrillos, se dejó sólo una rendija para pasarle los alimentos.

 El final.

 El 31 de julio de 1614, Elizabeth Bathory dejó su testamento. El 21 de agosto de ese año uno de los carceleros la vio tirada boca abajo en su celda, se derribó la pared y se comprobó que estaba muerta. Así dejaba este mundo, a los 54 años de edad, la condesa sangrienta.

 Elizabeth Bathory cometió toda clase de excesos en una absurda batalla en contra del tiempo. Su lucha tenaz y macabra por conservar la fugaz belleza física acabó con centenares de vidas; aunque la ironía del destino nos ha dejado una frase que es por lo menos inquietante:se dice que durante sus funerales, el párroco del pueblo de Eczed, afirmó:

 Es la mujer más hermosa que mis ojos hayan visto.

No hay comentarios:

Publicar un comentario